El taller de Cerámica Viveros trabaja en un local con puertas de madera al sur de Coyoacán. No hay vitrinas ni piezas de exhibición: lo que sale del horno cada semana son tazas, platos hondos y jarras que van directo a cocinas de casas cercanas. La maestra ceramista abre la jornada amasando el barro sobre una losa de concreto, un paso que parece rutinario pero define todo lo que viene después. Si el amasado deja burbujas de aire, la pieza revienta en la primera cocción y se pierde el trabajo de torneado completo.

El barro que usan llega de Tláhuac en costales húmedos. Según explica, esa arcilla da un tono cálido, entre arena y canela, distinto al gris frío de otras regiones del valle. La diferencia no es solo estética: la plasticidad del barro local tolera mejor el torneado de paredes delgadas, algo indispensable en una taza que debe ser ligera pero no frágil. Después del torneado, cada pieza reposa boca abajo entre cuatro y seis días. El secado lento es la parte que menos se ve y la que más veces arruina un lote entero cuando se acelera con ventilador.

Del bizcocho al esmalte sin plomo

La primera cocción, o bizcochado, se hace a temperatura media y deja la pieza porosa, lista para recibir el esmalte. Aquí el taller tomó una decisión que repite en cada visita guiada: todas sus fórmulas de esmalte están libres de plomo. La maestra prepara los baños pesando óxidos y feldespatos en una báscula de cocina, y prueba cada mezcla en probetas pequeñas antes de aplicarla a la vajilla. Un esmalte que se ve perfecto en la probeta puede correrse en una jarra alta, y esa falla solo aparece después de la cocción final a alta temperatura.

Sobre el precio, su lógica es sencilla aunque incómoda: cuenta horas de torneado, costo del barro, desgaste del horno y un margen que le permita reponer material. No cobra por pieza defectuosa, pero tampoco esconde las fallas menores. Una gota de esmalte en la base de un plato, una mancha de óxido en el borde de una taza, son aceptables en una vajilla que se usará todos los días y no en una pieza de vitrina. Lo que sí descarta sin discusión es cualquier grieta estructural o un esmalte que quede poroso y retenga restos de comida.

Tres pastas, tres usos distintos

En el taller conviven varias pastas cerámicas, y la elección depende del uso final de la pieza. Esta tabla resume lo que la maestra recomienda a quien empieza a producir vajilla utilitaria:

Pasta Comportamiento Uso recomendado
Barro de Tláhuac Cálido, plástico, tolera paredes delgadas Tazas, jarras y platos de uso diario
Loza de alta temperatura Densa, resistente al choque térmico Fuentes de horno y piezas que van del frío al calor
Gres con chamota fina Textura rugosa, muy resistente a golpes Bases de taza, platos de restaurante, piezas de mucho trajín

La cocción final sella el esmalte y define el color definitivo. La maestra revisa cada carga del horno con una libreta donde anota temperatura, tiempo y posición de las piezas. Esa bitácora le ha permitido repetir tonos que al principio salían por casualidad. Cuando una pieza se agrieta en esta etapa, no hay rescate posible: el barro ya vitrificó y el error se convierte en material de prueba para futuras mezclas.

Uso diario, no vitrina

Las tazas, platos y jarras que salen de este taller están pensadas para lavarse a mano, apilarse y recibir golpes. Cuando la maestra ceramista habla de resistencia se refiere a eso: al ciclo real de una cocina, no a una pieza que se exhibe sin tocarse. Las fallas de esmalte que aquí se toleran serían inaceptables en una pieza decorativa, y al revés.

Barro local, con sus variaciones

El barro de Tláhuac da un color cálido que no se repite igual en otras regiones, pero también trae impurezas y comportamientos distintos entre tandas. El reportaje no presenta una receta fija: documenta cómo el taller ajusta amasado, secado y temperatura según lo que llega esa semana. Quien busque una fórmula cerrada no la va a encontrar aquí.

Esmaltado sin plomo

Todas las fórmulas de esmalte que se describen están libres de plomo, condición indispensable para vajilla que tiene contacto con alimentos. Esto no significa que cualquier esmalte sin plomo sea apto para uso alimentario: la cocción final a alta temperatura es la que fija el esmalte y sella la pieza. Una cocción mal controlada puede arruinar una fórmula correcta.

Sobre la tabla comparativa de pastas

La comparación de tres pastas cerámicas que aparece más adelante es orientativa. Las recomendaciones de uso se basan en la experiencia del taller con producción utilitaria, no en ensayos de laboratorio. Otras pastas, otras proporciones de desgrasante o distintos ciclos de cocción pueden dar resultados diferentes según el horno y la mano de quien tornea.

Precio justo, sin cifras

La maestra explica cómo calcula el precio de cada pieza, pero este reportaje no publica montos ni tarifas: el cálculo depende del costo del barro, las horas de torneado, las mermas de cocción y el margen del taller, y cambia con cada temporada. Lo que sí se documenta es el criterio detrás del número, no el número.

Una visita, no un catálogo

El recorrido sigue un día de trabajo concreto en el taller de Coyoacán. No pretende cubrir todas las técnicas de cerámica utilitaria en México ni representar a otros talleres del barrio. Lo que aquí se describe es el proceso de Cerámica Viveros tal como ocurrió durante la visita, con sus atajos, sus dudas y sus correcciones.

Ceramista torneando una taza de barro en un taller de Coyoacán

Cerámica utilitaria en Coyoacán: barro, esmalte y uso diario

Maestra ceramista y editora de la sección de oficios

Silvia lleva catorce años trabajando el barro en talleres de Coyoacán y Tláhuac. Aprendió el torneado con una alfarera de Santa María la Ribera y después se formó en formulación de esmaltes sin plomo para vajilla de uso diario. En Knox & Conn escribe los reportajes de cerámica utilitaria y revisa las tablas técnicas de pastas que acompañan cada número. Para el reportaje sobre Cerámica Viveros pasó tres jornadas completas en el taller: siguió el amasado, el secado lento y la cocción final, y anotó cómo se decide qué piezas salen a la venta y cuáles se quedan como muestra de proceso.

Puedes escribirle con dudas sobre pastas, esmaltes o rutas de talleres abiertos en la ciudad.

Cómo pedirnos algo sobre el reportaje de cerámica

Cerámica utilitaria en Coyoacán: barro, esmalte y uso diario

Atendemos por correo y por teléfono en horario de oficina, de lunes a viernes. Los mensajes que llegan el fin de semana se revisan el lunes por la mañana. Si tu consulta es sobre la tabla de pastas cerámicas o sobre el esmaltado sin plomo, menciona el número del reportaje para ubicarlo rápido.

Correo

Consultas sobre el reportaje y envío de material

Escríbenos a info@knoxconn.com si detectas un error en la comparativa de pastas, si quieres proponer un taller para una próxima visita o si necesitas una aclaración sobre el proceso de bizcochado. Respondemos en un plazo de dos días hábiles; los temas que requieren verificar datos con la maestra pueden tomar hasta cuatro.

Teléfono

Llamadas para temas urgentes de edición

El +52 72 3649 4300 está disponible para asuntos de edición que no pueden esperar por correo: correcciones de última hora, permisos de reproducción de fotografías del taller o coordinación de una entrevista. Fuera de horario dejamos contestadora y devolvemos la llamada al siguiente día hábil.

Visitas

Correspondencia postal y entregas en mano

Si necesitas enviarnos muestras de barro, fichas impresas o material fotográfico, la dirección es Carretera Tesistán-Malpaso, Tepetongo, Zacatecas, México. Avisa antes por correo para que alguien reciba el paquete y quede registrado con el número de reportaje correspondiente.

Antes de escribir, revisa las preguntas frecuentes: ahí están las dudas más repetidas sobre el barro de Tláhuac, los tiempos de cocción y las fallas de esmalte aceptables en vajilla de uso diario.

Ir a la página de contacto Leer la política editorial

Ceramista torneando una taza de barro en un taller de Coyoacán
01 · Torneado en rueda La maestra centra el barro de Tláhuac y levanta la pared de una taza de 300 ml. El amasado previo elimina burbujas que reventarían en el bizcochado.
Piezas de barro secándose lentamente sobre una tabla en un taller
02 · Secado lento Doce días bajo plástico perforado. Si el secado se acelera, el fondo se agrieta y la pieza se descarta antes de entrar al horno.
Tabla comparativa de pastas cerámicas anotada a mano en un cuaderno de taller
03 · Tabla de pastas Tres columnas: barro rojo de Tláhuac, pasta blanca de alta temperatura y gres. Cada una con su uso recomendado para vajilla diaria.
Tazas y platos esmaltados apilados sobre una mesa de madera
04 · Esmalte sin plomo Fórmulas propias aplicadas por inmersión. Las pequeñas variaciones de tono entre piezas se aceptan como parte del lote utilitario.
Jarra de cerámica utilitaria lista para uso diario sobre una repisa
05 · Pieza terminada Jarra de un litro con asa tirada a mano. El borde se pule para que el uso diario no desgaste el labio de quien bebe.
Configuracion de cookies

Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.